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Colesterol, una sustancia blanca, parecida a la cera, y de composición grasa, es un componente que, en pequeñas cantidades es necesario para el cuerpo. Sirve, entre otras finalidades, para la construcción de células. Sin embargo, cuando se acumula demasiado colesterol del tipo inconveniente, se deposita en forma de placa en las paredes de los vasos sanguíneos, haciéndolos más gruesos, duros e inflexibles. Los vasos sanguíneos pierden su facultad de transportar sangre de forma eficiente. Como resultado se incrementa el riesgo de infarto, y otros tipos de enfermedades cardíacas, como la atherosclerosis. El exceso de colesterol se puede comparar con la presión sanguínea alta en su silencioso efecto letal. Un nivel alto de colesterol no crea síntomas que adviertan a su víctima de su peligrosa condición. En este caso la mejor defensa es el ataque y la prevención. Se recomiendan tests periódicos de sus niveles de colesterol. La cantidad de colesterol en la sangre (en el ser, propiamente dicho) puede medirse con un test sanguíneo simple y muy poco doloroso. Este test mide el nivel total de colesterol, así como los niveles de las dos componentes principales del colesterol: la lipoproteina de baja densidad (LDL), y la lipoproteina de alta densidad (HDL). La LDL también se conoce como "colesterol malo", porque es la forma de colesterol ligada a los trastornos cardíacos. La HDL también se conoce como "colesterol bueno" porque ayuda a eliminar colesterol LDL de la sangre. Es conveniente saber qué niveles de colesterol son adecuados, guardar resultados de todos los tests de colesterol y saber cómo mantener o reducir estos niveles.
La gama de valores de colesterol indicados en su caso dependen de su estado de salud y de los otros riesgos de enfermedades cardíacas que le puedan afectar. Estos riesgos incluyen:
Si no padece de enfermedades cardíacas, y tiene menos de dos factores de riesgo, su colesterol total ideal está por debajo de los 240mg/dl, y su LDL ideal está por debajo de los 160mg/dl. Para aquellos que no padezcan enfermedades cardíacas, pero tengan más de dos factores de riesgo o más, su colesterol total idealmente debe estar por debajo de los 200 mg/dl, y su nivel de LDL idealmente debería estar por debajo de los 130. Gente que haya sufrido trastornos cardíacos idealmente debería mantener un nivel de colesterol total inferior a 160, y un nivel de LDL inferior a 100.
Mantener un nivel de colesterol sano requiere una dieta baja en grasas, ejercicio físico, y, en algunos casos, medicación.
Dieta baja en grasas. Elija pescado o partes magras de pollo o pavo (sin piel) asadas, y evite las partes grasas de carnes rojas, las frituras, hígado, y carnes procesadas como salchichas y albóndigas. Coma mucha fruta y verdura fresca (excepto aguacates y coco que son ricos en grasas), cereales integrales, alubias (frijoles), pasta y patatas. Utilice cantidades pequeñas de aceites de oliva, maíz y colza, y evite el consumo de mantequilla, mayonesa, margarina, y aceites de coco y palmito. Utilice leche descremada, yogures y queso desnatados, y evite la leche entera, la nata, helados, la yema de huevo y los quesos. Algunos postres saludables serían el bizcochos, galletas de jengibre, galletas de higos, palitos de pan, caramelos duros, caramelos con gelatina, piruletas, yogur helado descremado y sorbetes. Evite la pastelería, pastas y tartas. (Nota: el colesterol comestible se encuentra en alimentos de origen animal. Otros alimentos grasos, como la manteca de cacahuete, el coco y el aguacate también pueden subir el nivel de colesterol en la sangre, pero no contienen colesterol.)
Un programa de ejercicio regular no sólo ayuda a reducir el colesterol LDL, sino que también ayuda a aumentar el nivel de HDL, y a controlar su peso, un beneficio añadido para personas con enfermedades cardíacas, o con otros factores de riesgo como presión alta o diabetes. A parte de seguir un programa de ejercicios, puede incrementar su nivel de actividad física mediante unas simples medidas, como por ejemplo utilizar las escaleras en lugar del ascensor, pasar la aspiradora, trabajar en el jardín, y aparcando el coche en el rincón más extremo del parking. Medicación: Si regímenes y ejercicio no reducen sus niveles de colesterol, su médico puede recetarle medicación con efecto reductor de colesterol. Tomar estos medicamentos según las indicaciones exactas de la receta mejorará sus posibilidades de reducir su colesterol de una forma efectiva, y de reducir su riesgo de trastornos cardíacos. Tenga en cuenta, son embrago, que la medicación es sólo un suplemento a la dieta y el ejercicio. No los sustituye.
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